Al interesarme en las relaciones humanas encontré un tópico que abarca conocimientos de sicología, antropología, sociología, comunicación entre otros. Hablo de la seducción: “Atraer, fascinar, ejercer sobre alguien una gran influencia o atractivo, incitar a alguien con promesas o engaños a que haga alguna cosa; particularmente inducir una persona a otra a tener relaciones sexuales”.
Esta definición es el frío esqueleto de una realidad mucho más compleja y excitante.
Nosotros al ser seres sociales debemos compartir una experiencia en común, pero conocer las reglas de este juego pareciera ser el secreto compartido sólo entre algunos iluminados: los seductores.
No hablo específicamente de la asociación seducción-sexo.
Mi planteamiento es tomar la seducción cómo el preámbulo obligatorio en cualquier relación respecto de lo que nos suceda después y llevar esta fase a buen término obteniendo éxito deseado.
¿Cómo actuar? El arte de la seducción me es tan complejo como apasionante, ya que no todas las personas responden del mismo modo a la experiencia de la seducción, ejemplo; el seductor nato, siente una especial predilección por cazar a quien desea, estableciendo que no importa demasiado lo que pueda ocurrir, caracterizado siempre por su disponibilidad y seguridad de sí mismo, lo cual le facilita enormemente las cosas.
Para alguien que no posee todas estas cualidades, el intentar atraer a otra persona resulta mucho más difícil, aunque si quiere conseguirlo como todo arte deberá seguir ciertas pautas y estilos de acuerdo a la naturaleza del artista; siendo fundamental que se crea en ellas mismas para poder calibrar a su contraparte al decir y hacer lo adecuado en cada momento sin perder la calma y lanzando mensajes corporales que proyecten el grado de su disposición, gusto e interés por la otra persona y la experiencia de saber ,sin que quiera decir que la relación que se establece sea mejor o peor, hay preámbulos más rápidos y otros más lentos.
De ahí, entrado en las experiencias en el juego de la seducción, resulta importante establecer una conexión <a través de sentimientos y emociones> y sea así conseguir proyectar que tenemos un equilibrio psicológico sano y maduro, lo que sirve como trasfondo al abordar otro tipo de comentarios.
Tomando en cuenta esta proyección; se debe hablar de la apariencia debido a se trata de una prolongación de nuestra personalidad.
La apariencia es un conjunto: desde la forma de vestir, el maquillaje o su ausencia, el olor que desprende, las colonias, los perfumes, así como el color y el brillo de los labios; ejerce una atracción o rechazo significativo en la relación que comienza y es cada tiempo ha sabido transmitir a través de la moda, una manera de sentir, expresarse, vivir y para no caer en mensajes contradictorios, conviene entender a nuestra personalidad y aquella de con quien tenemos como meta.
Lo debe entender y asimilar primero que es la etiqueta y los buenos modales en el arte de la seducción
En los primeros momentos de un encuentro, lo más importante de la comunicación entre humanos no es verbal.
Recae así en todos los gestos que realizamos, desde la manera de sentarnos, de bailar, hasta la forma de coger un cigarrillo, son una serie de mensajes que al ser asimilados preconsientemente, dan una idea clara de nuestra personalidad. Estos mensajes crecen, cuando estamos cerca de alguien por quien nos sentimos atraídos, debido a que la atracción es una serie de procesos que no se pueden controlar.
Una vez lista la penetración a su espacio, el intercambio de miradas, la sonrisa segura; falta únicamente la pieza de la elocución del seductor.
El éxito de nuestra meta en particular, más difícil de logar cuando se consideran a todo momento lo que expuse con anterioridad, consiste en que la persona elegida tenga la impresión de que todo lo que está ocurriendo, es, lo que tiene que ocurrir.
En cualquier plática la idea de cualquier tema en particular hay que irla colocando fluidamente, como algo normal, pero estando atentos, calibrando la reacción que nuestras palabras producen en el otro. Si todo va bien, las piezas irán encajando hasta componer nuestra interacción hasta alcanzar el éxito previsto.
Una vez dominados estos aspectos del juego, como cualquier otro, se puede hablar de tácticas. Cada seductor, como cada artista se acerca a la belleza en la forma que le es más natural.
Sencillamente mágico.
Respecto a éste tópico en específico se ha discutido mucho, entre los dilemas morales y connotaciones que implica. Habría que verlo desde el punto de vista de los resultados de la interacción.
Que tendría más méritos, aquella persona que gracias a información externa ha podido elaborar un menú, con los utensilios para mejorar el sabor de la comida y que ha tenido en mente al comensal para llevarlo en un viaje gastrónomico desde el aspecto visual de la mesa, todos aquellos detalles en donde se va a realizar la degustación, en fin la perfección a todo aquello que rodea una velada inolvidable .. a donde aquel maestro chef que ha recibido visitas inesperadas pero en base a su experiencia previas puede elaborar como de improviso un platillo así como ciertos detalles para lograr sacar la noche….
Hay que verlo en los resultados, ninguno a final de cuenta, importa más que la opinión de quien lo ha hecho y lo ha recibido cuenta.
Así catalogo al artista ideal en la seducción, en apariencia, siempre amable y cercano aunque, a veces, no está exento de expresarse con cierta ironía. Su manera de vestir, de ser, pasa desapercibida a primera instancia, pero transmite una sensación de haberse integrado previamente a nosotros y eso le proporciona su familiaridad que constituye su principal magnetismo.
Atento a cuanto opinen los demás, interviniendo a veces, en las conversaciones con una mezcla de comprensión y distancia, como si las cosas no fueran demasiado y a la hora de mostrar proximidad, su actividad resulta suficientemente prudente como que cualquiera quiera saber cuáles son los resortes que le mueven a comportarse con esa fuerza misteriosa, capaz de proyectar, en igual medida, ternura e inteligencia.
Se habla de él con cariño, respeto y mucha admiración.
Lo interesante que sean características compartidas entre de los líderes en la historia de la humanidad, me lleva a reflexionar el papel que conlleva el uso que se aplique de este arte en particular.